La inflamación crónica es una respuesta de inmunovigilancia esencial para la defensa de nuestro sistema corporal, que sirve para reparar los tejidos dañados y eliminar los agentes tóxicos. Sin embargo, cuando esta respuesta se vuelve crónica, resulta en la presencia de células del sistema inmunitario durante un período de tiempo prolongado. Este estado puede conducir a alteraciones metabólicas que interrumpen la homeostasis, favoreciendo el desarrollo de enfermedades no transmisibles como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Una dieta antiinflamatoria puede ser clave para reducir estos riesgos.

La Importancia de una Dieta Antiinflamatoria

La nutrición es uno de los factores de riesgo para el desarrollo de la inflamación crónica. En los últimos años, ha habido un aumento del consumo de alimentos ultraprocesados (UPF) en todo el mundo. Caracterizados por ser hiperpalatables, asequibles y listos para comer, estos alimentos han empeorado la calidad de la dieta debido a su composición nutricional y ya han sido reconocidos como un factor de riesgo para el desarrollo de muchas enfermedades. Una dieta antiinflamatoria, basada en alimentos naturales y mínimamente procesados, puede contrarrestar estos efectos negativos.

Cómo los Alimentos Ultraprocesados Promueven la Inflamación Crónica

Investigaciones científicas recientes han tratado de investigar si el consumo de alimentos ultraprocesados podría promover la inflamación crónica y, por lo tanto, favorecer el desarrollo de enfermedades. La evidencia emergente atribuye los efectos negativos del consumo de UPF no solo a los nutrientes proporcionados por una dieta rica en UPF, sino también a los componentes no nutritivos y al efecto que pueden tener en la microbiota intestinal. La dieta antiinflamatoria se opone a estos efectos negativos al enfocarse en alimentos naturales y ricos en nutrientes.

El Mecanismo de la Respuesta Inflamatoria

La respuesta inflamatoria es un mecanismo de defensa del sistema inmunitario innato que protege al cuerpo de estímulos dañinos como virus, bacterias, toxinas e infecciones al eliminar patógenos y promover la reparación de los tejidos dañados. Al inicio de la inflamación, las células inmunes innatas perciben la invasión de patógenos o el daño celular e inician la cascada inflamatoria liberando activamente mediadores proinflamatorios solubles. Una vez que se supera la amenaza, la actividad inflamatoria debe resolverse para mantener la homeostasis. Sin embargo, la exposición continua a factores ambientales y biológicos que promueven la activación de la respuesta inflamatoria puede conducir a un proceso inflamatorio crónico.

Impacto de la Inflamación Crónica en la Salud

La inflamación crónica interrumpe el equilibrio homeostático, alterando las respuestas inmunes y metabólicas y promoviendo la inflamación metabólica crónica. Esta «metainflamación» es causada principalmente por el exceso metabólico y de nutrientes y desencadena la infiltración de las células inmunitarias y la secreción de citoquinas inflamatorias en el entorno tisular. Esto puede inhibir la absorción de glucosa o alterar el metabolismo de los lípidos. Como resultado, la inflamación crónica se asocia con un mayor riesgo de enfermedades no transmisibles, como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

Dieta Antiinflamatoria como Solución

Los patrones dietéticos basados en plantas, con un alto consumo de verduras, frutas y granos enteros, un consumo moderado de legumbres y pescado y un bajo consumo de carne roja, se han asociado con un mayor potencial antiinflamatorio. Estas incluyen varias dietas saludables tradicionales, como la mediterránea o la dieta nórdica, que generalmente se basan en alimentos mínimamente procesados o no procesados. Un metaanálisis que evaluó un total de 2300 sujetos de 17 ensayos clínicos mostró que una mayor adherencia a la dieta mediterránea se asoció con niveles más bajos de biomarcadores inflamatorios, en particular la PCR y la interleucina-6 (IL-6).

El Papel de la Dieta Occidental y los Alimentos Ultraprocesados

Una de las piedras angulares de la dieta occidental es la UPF, ampliamente disponible y cada vez más consumida en la sociedad contemporánea. La clasificación NOVA agrupa los alimentos según el alcance y el propósito de los procesos industriales a los que se someten. Los UPF son identificados por una larga lista de ingredientes, listos para comer, muy sabrosos y generalmente baratos. Los UPF más consumidos incluyen bebidas endulzadas, pan procesado, cereales refinados para el desayuno, productos de confitería, salsas preenvasadas, comidas listas para calentar y productos cárnicos procesados.

Mecanismos de Acción de los UPF

El posible papel de la UPF en la relación nutrición-salud puede implicar tanto su composición nutricional como su «procesamiento». Los UPF suelen estar desequilibrados nutricionalmente debido a sus ingredientes. Son productos de alto consumo de energía ricos en azúcares añadidos, ácidos grasos saturados y trans y sodio, y bajos en proteínas, fibra y ciertos micronutrientes, como potasio, magnesio, vitamina C, vitamina D, zinc, fósforo, vitamina B12 y niacina. Además, los UPF contienen componentes no nutritivos, como aditivos y productos químicos, que pueden tener efectos adversos en la salud.

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Impacto en la Microbiota Intestinal

La microbiota intestinal humana es una red dinámica y compleja compuesta por cientos de miles de microorganismos. Cuando está en su estado normal de homeostasis, juega un papel clave en la salud del huésped a través de la función del sistema inmunológico y la protección contra los patógenos. Sin embargo, la disbiosis intestinal se asocia con un alto grado de inflamación. La calidad de la dieta y la presencia de aditivos en los UPF pueden influir en la disbiosis intestinal, ofreciendo una posible explicación para el mecanismo que vincula un mayor consumo de UPF con la presencia de inflamación crónica.

Conclusión

Una dieta antiinflamatoria rica en alimentos naturales y mínimamente procesados puede ser clave para reducir la inflamación crónica y mejorar la salud general. Adoptar patrones dietéticos saludables, como la dieta mediterránea o nórdica, puede ayudar a contrarrestar los efectos negativos de los alimentos ultraprocesados y promover una vida más saludable y equilibrada.