Regenerador del Tejido Digestivo
Sinergia regeneradora con malvavisco raíz, llantén, caléndula, regaliz DGL, manzanilla y aloe vera. Para síndrome de intestino irritable (SII), gastritis crónica, reflujo erosivo, hiperpermeabilidad intestinal (leaky gut), enfermedad inflamatoria intestinal (coadyuvante) y recuperación post-AINEs.
$27.50
Descripción
Regenerador del Tejido Digestivo está pensada para reparar la mucosa digestiva: esa frontera delgada, viva y enormemente activa entre lo propio y lo ajeno.
Cómo actúa en el cuerpo
El malvavisco raíz aporta mucílagos demulcentes que forman una capa protectora sobre la mucosa inflamada o erosionada. El llantén suma aucubina, compuesto con acción vulneraria y antiinflamatoria documentada. La caléndula es una de las grandes vulnerarias de mucosas: regenera lo que ha sido dañado. El regaliz DGL (deglicirrinizado) protege sin generar efecto mineralocorticoide, lo que lo vuelve seguro para uso prolongado. La manzanilla aporta acción antiespasmódica visceral. El aloe vera suma mucílagos regeneradores adicionales.
Para quién está pensada
Para personas con síndrome de intestino irritable (SII) con o sin componente diarreico o constipatorio. Para gastritis crónica, reflujo erosivo o esofagitis. Para recuperación post-SIBO una vez controlado el sobrecrecimiento. Para hiperpermeabilidad intestinal (leaky gut), condición frecuente en personas con autoinmunidad. Como coadyuvante en enfermedad inflamatoria intestinal (Crohn, colitis ulcerosa), siempre como apoyo, nunca como tratamiento de reemplazo. Para recuperación tras uso prolongado de antiinflamatorios no esteroideos.
Cómo se toma
Lejos de las comidas —idealmente con el estómago vacío o entre comidas—, para que los mucílagos puedan contactar directamente con la mucosa digestiva. Acompañada de cambios dietéticos (reducción de irritantes), suele mostrar mejoras en cuatro a seis semanas.
Una invitación
El intestino no es solo un tubo de absorción: es la frontera más extensa entre el yo y el no-yo. Reparar mucosa intestinal es restaurar la capacidad biológica de distinguir lo propio de lo ajeno, y esa función bioquímica tiene su correlato emocional. Esta fórmula trabaja la dimensión física. Vale la pena preguntarse qué «tragos amargos» no se logró digerir.

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